Sargazo amenaza al turismo de República Dominicana: Rainieri pide una política firme antes de 2027
Rainieri pide actuar desde ahora para enfrentar el sargazo, (fuente externa).
PUNTA CANA.– La creciente llegada de sargazo a las costas de República Dominicana se ha convertido en uno de los principales desafíos para la industria turística nacional, por lo que el empresario turístico Frank Rainieri reclamó la definición de una política pública firme, coherente y permanente que permita enfrentar el fenómeno con planificación y anticipación.
El fundador de Grupo Puntacana advirtió que el país no puede esperar a que comience una nueva temporada para tomar decisiones, debido a que el sargazo afecta directamente la experiencia de los visitantes y representa un desafío para uno de los principales motores de la economía dominicana.
“Tenemos que enfrentar el sargazo. Tenemos que crear una política contra el sargazo; hasta ahora se ha hablado, pero no hay una política coherente y firme contra el sargazo”, afirmó Rainieri durante sus declaraciones en el marco de la Exposición Comercial de ASONAHORES 2026.
Rainieri pide actuar desde ahora
El empresario consideró especialmente importante que las medidas comiencen a definirse antes de finalizar 2026, de manera que el sector pueda prepararse adecuadamente para la temporada turística de 2027.
“No podemos llegar al próximo año sin tenerla porque hay que tomar las medidas desde ahora”, sostuvo.
Su advertencia pone el foco en un aspecto fundamental: enfrentar el sargazo requiere planificación, recursos, tecnología y coordinación entre el Gobierno, los destinos turísticos, los hoteles y las comunidades costeras.
Rainieri explicó que determinadas soluciones requieren varios meses para ser adquiridas e instaladas. En caso de optarse por sistemas de barreras, por ejemplo, señaló que el proceso podría requerir alrededor de seis meses para su llegada y otros dos meses para la instalación.
Un desafío para la principal industria turística del país
El impacto del sargazo adquiere especial relevancia para República Dominicana debido al peso que tiene el turismo en la economía nacional.
Las playas constituyen uno de los principales activos de la oferta turística dominicana y son especialmente determinantes para destinos como Punta Cana, Bávaro, La Altagracia, Bayahíbe, La Romana y otras zonas costeras.
La acumulación de esta macroalga puede afectar la imagen de las playas, generar olores desagradables durante su descomposición y modificar la experiencia que los visitantes esperan encontrar en un destino caribeño.
Un reporte de EFE publicado en julio señaló que entre enero y junio de 2026 llegaron a la zona del Caribe que incluye República Dominicana y Puerto Rico alrededor de 9 millones de toneladas métricas de sargazo, por encima de los 8.3 millones registrados durante el mismo período de 2025.
El sector privado ya realiza grandes esfuerzos
Ante la llegada recurrente del sargazo, hoteles y empresas turísticas han tenido que incrementar sus esfuerzos para mantener las playas en condiciones adecuadas.
La recolección manual, el uso de maquinaria y otros mecanismos de limpieza permiten reducir parte de los efectos en determinados segmentos del litoral, pero el volumen y la frecuencia con que llega la macroalga hacen cada vez más necesario un enfoque integral.
El problema se vuelve particularmente complejo en las playas de acceso público, donde las comunidades y pequeños negocios no siempre cuentan con los mismos recursos que las grandes propiedades turísticas.
Por ello, una política nacional permitiría establecer mecanismos de coordinación, financiamiento, investigación, prevención, recolección y disposición final del sargazo.
República Dominicana ya avanza en soluciones
El reclamo de Rainieri ocurre mientras el país también desarrolla iniciativas para fortalecer su capacidad de respuesta.
En mayo de 2026, el Gobierno dominicano informó la recepción de 16 equipos especializados donados por Japón, valorados en aproximadamente US$1.4 millones, destinados a mejorar la capacidad de recolección y respuesta frente al sargazo.
Este tipo de cooperación demuestra que República Dominicana ha comenzado a incorporar nuevas herramientas para enfrentar el fenómeno. Sin embargo, el desafío planteado por Rainieri apunta a la necesidad de convertir las acciones aisladas en una estrategia nacional de largo plazo.
El sargazo también puede convertirse en una oportunidad
Aunque su impacto sobre las playas y el turismo representa un reto, el sargazo también puede ser aprovechado mediante procesos de investigación e innovación.
La biomasa recolectada puede tener potencial para aplicaciones como fertilizantes y otros productos, lo que abre la posibilidad de desarrollar una economía alrededor de su aprovechamiento, siempre que se establezcan mecanismos adecuados para su recolección, transporte, tratamiento y transformación.
De esta manera, una política nacional podría combinar protección de las playas, investigación científica, innovación tecnológica y aprovechamiento económico de la biomasa.
Proteger las playas es proteger la competitividad turística
Para República Dominicana, enfrentar el sargazo no debe verse únicamente como una operación de limpieza de playas.
Se trata de proteger uno de los principales activos que sustentan la competitividad internacional del país como destino turístico.
El crecimiento sostenido de la industria obliga a anticipar los nuevos desafíos. Mientras aumenta la inversión hotelera y se incorporan nuevos destinos y habitaciones, también crece la necesidad de garantizar infraestructura, servicios y protección ambiental acordes con esa expansión.
En ese contexto, la advertencia de Rainieri plantea una prioridad concreta: República Dominicana debe definir cuanto antes una estrategia integral contra el sargazo que permita proteger sus costas y garantizar la calidad de la experiencia turística durante los próximos años.
Una estrategia nacional para el turismo del futuro
La discusión sobre el sargazo llega en un momento decisivo para el turismo dominicano. El país continúa ampliando su oferta, fortaleciendo su conectividad aérea y atrayendo nuevas inversiones, por lo que preservar la calidad de sus playas resulta fundamental para sostener esa trayectoria.
La respuesta, por tanto, requiere coordinación entre las autoridades ambientales y turísticas, gobiernos locales, sector privado, comunidades costeras, universidades y centros de investigación.
Actuar ahora permitiría que República Dominicana llegue mejor preparada a 2027 y convierta uno de los mayores desafíos ambientales del Caribe en una oportunidad para innovar, proteger sus recursos naturales y fortalecer la sostenibilidad de su industria turística.
